Tai Chi Chuan: el boxeo del yin y el yang [La pluma y la espada II]

15/09/2015 JL Axpe Wushu, Taichi Tuitéalo ;) JL Axpe y Andrés Moya en una exhibición en el Retiro, Madrid. JL Axpe y Andrés Moya en una exhibición en el Retiro, Madrid. Otra vez es un comentario escuchado sobre el TAI CHI el que me brinda la idea para este nuevo artículo. Durante la reunión/exhibición de diversas escuelas en la que participamos hace ya unos años en el Parque del Retiro, un viandante enteradillo explicaba a un amigo que “el taichi fue en origen un arte marcial”.

La explicación resulta bastante caritativa porque nos reconoce al menos ese origen. Es opinión generalizada, incluso entre muchos practicantes que el TAICHI “se diferencia de las artes marciales verdaderas en tal cosa o la otra”. Tengo incluso la impresión que muchos practicantes desconocen el hecho de que ellos también están practicando un arte marcial y, en bastantes ocasiones, ni siquiera les gusta la idea de que se les pueda comparar e incluir en el mismo saco que a “boxeadores, chinos gritones, rompeladrillos, macarrillas y kunfutekas varios”. Recuerdo hace unos años que en una de nuestras clases expliqué a una señora que el lento movimiento de “cepillar la rodilla” podía fácilmente aplicarse a desviar una patada que nos dirigen al cuerpo a la vez que golpeamos fuertemente al atacante con la palma contraria. Me miró pasmada mientras esclamaba: “¡¡Qué horror!!”

Mucha culpa de este malentendido la tiene la proliferación de instructores que, desconociendo la profundidad tanto de las artes marciales externas como de las internas, se refugian únicamente en el lado “místico” del tema. Es mucho más fácil pontificar sobre la conexión íntima con el tao y el flujo de CHI que ser capaz de defenderse con eficacia de cuatro agresores al mismo tiempo.

En primera instancia, para ser coherentes y poder concluir si el TAI CHI es o no un arte marcial, tendremos antes que ponernos de acuerdo sobre qué es un arte marcial.

Lingüísticamente, el adjetivo marcial hace referencia a Marte, dios romano de la guerra. Hablamos entonces de algo aplicado a la guerra, la batalla, la lucha o el combate. ¿Significa esto que el que conduce un tanque, apunta un cañón o se enzarza en peleas de discoteca es un artista marcial? Pues no. En principio serán un soldado o un “peleador callejero”, pero seguramente nada más.

El concepto arte es el que marca la diferencia. Por mi parte he practicado varias artes marciales y en todas ellas encuentro unas características comunes que se requieren para que una actividad relacionada con la lucha pueda considerarse, en mi humilde opinión, un arte marcial.

Si tuviera que dar una definición yo diría que un arte marcial es una disciplina que se encamina al desarrollo integral de la persona mediante el estudio y práctica de maestrías aplicables al combate.

Suficientemente corto pero analizado palabra a palabra supone una enorme cantidad de conceptos. Las tres vidas que según los clásicos se necesitan para conocer el TAICHI (o cualquier otro arte marcial por extensión). Vamos a hacer un intento de resumir.

Para mí el concepto básico es el desarrollo integral de la persona. En las culturas orientales la persona está formada por tres realidades indisolubles que interactúan entre ellas: el cuerpo, la mente y el espíritu. Un arte marcial debe favorecer el desarrollo armónico y equilibrado de estas tres realidades. La rotura física de ladrillos a puñetazos no es un arte marcial por sí sólo (los cascos de los caballos y los martillos están mucho mejor preparados para eso). Tampoco el estudio o la meditación pura si lleva a un detrimento de la salud del cuerpo.

Como disciplina implica un compromiso continuado, un esfuerzo, muchas veces un sacrificio y siempre una actitud ante la vida. El mero hecho de aprender como se carga y dispara un revolver lleva diez minutos y no puede ser considerado arte marcial, aunque evidentemente, como forma de defensa y ataque tiene innegables ventajas.

El arte marcial es un camino que tiende a la perfección. No importa que esta no se consiga. Una de sus bellezas es que nadie puede decir “Ya he llegado”. Todos estamos empezando. Es el TAO (en su acepción de camino) de las artes marciales chinas y el DO de las japonesas. El viaje de mil millas que empezamos con un paso.

El estudio y la práctica son parte consustancial de todo ello, es la disciplina que permite seguir el camino que lleva a la maestría. Estudio de los clásicos del propio arte y de otras disciplinas complementarias. Recordad que la caligrafía, la música y la poesía eran disciplinas tradicionales complementarias y asociadas al manejo de la espada. Nuevamente se entrelaza aquí el concepto del equilibrio y la armonía. El ying y el yang. La práctica constante es el camino que permite progresar y da al estudio el equlibrio para no convertirse en un teórico diletante.

El esfuerzo para perseguir una maestría que muy pocos consiguen, sin desanimarse por ello. Dicen los clásicos que “la sabiduría no está en el conocimiento de muchas cosas sino en la comprensión de alguna”. El estudio y la práctica para comprender en profundidad un solo movimiento es mejor que el conocimiento superficial de varias formas de que alardean muchos presuntos artistas marciales.

Finalmente, la aplicación al combate. Suele ser el punto más difícil de explicar, especialmente si nos comparan con una arte marcial externo ¿Es posible que nuestros suaves movimientos lentos puedan servir para algo si tenemos que luchar con alguien? Como arte, sí. Esos movimientos se entrenan lentos buscando el equilibrio, la armonía, la alineación estructural, la conjunción con la respiración, el flujo de energía, la meditación en movimiento,… LA PERFECCIÓN. Todos tienen su aplicación marcial y cuando se ejecutan sobre un contrario con la rapidez y circulación adecuada de energía pueden tener efectos notablemente devastadores sobre un atacante. Suelo ser frecuentemente “víctima” y “maniquí” de las explicaciones de nuestro maestro y os puedo garantizar que es así. Otra cosa diferente es lo que cada uno de nosotros pudiera hacer. Eso dependerá de la capacidad propia y el nivel de entrenamiento.

No obstante, tampoco hay que obsesionarse por los resultados. Lo importante no es la meta, que nadie alcanza, sino el camino (TAO, DO…) y el desarrollo integral que recorrerlo consigue en cada uno de nosotros.

Si repasáis las que popularmente se consideran “artes marciales” os daréis cuenta que todas ellas reúnen estas características. Así, el karate-do es el “camino de la mano vacía”, el ken-do y el iai-do son “camino de la espada”, el ju-do el “camino de la flexibilidad”, el bu-do el “camino del guerrero”, etc, etc… También el TAI CHI es un camino que las reúne y, posiblemente, con notables ventajas sobre las artes marciales externas: el equilibrio, la armonía, el flujo de chi y las capacidades internas pueden incrementarse mediante la práctica a lo largo de los años. Por el contrario, la flexibilidad, la fuerza, la potencia, la velocidad y la resistencia están condenadas a decaer tarde o temprano (más pronto que tarde, a decir verdad).

Pero ¿qué hay de quien no considera necesaria una carga de tanta filosofía o un compromiso tan fuerte pero disfruta el combate en cualquiera de sus facetas o se siente atraído por la técnica o los beneficios físicos que su practica proporciona?. Nada que objetar. Podrá ser un eficaz combatiente o un buen deportista, pero su camino y objetivos son diferentes de los del practicante del arte marcial.

La práctica marcial de origen japonés diferencia claramente entre el camino del arte marcial (DO) y la práctica de la técnica y sus aspectos físicos (JUTSU). En el Karate-jutsu se practica la “técnica de la mano vacía”, en ken-jutsu la “técnica de la espada”, etc, etc, etc. Podríamos decir que el “jutsu” es parte del “do”, despojado de gran parte de los aspectos místicos, filosóficos y espirituales. En occidente muchos instructores enseñan el “ –jutsu”, pero pocos maestros profundizan en el “-do”. En oriente, la verdad es que no sé cuál puede ser la situación actual.

Similarmente las artes marciales chinas tradicionales fueron despojadas en gran medida de sus aspectos filosóficos y espirituales tras la Revolución. Se desarrollaron así el WU SHU, las formas unificadas y las disciplinas puramente de competición.

Como consecuencia ser practicante de un arte marcial o únicamente de sus aspectos físicos, técnicos o deportivos deviene más que nada en una opción personal. Pregúntate a ti mismo: ¿practico dos horas por semana y encierro luego el TAI CHI en la bolsa de deportes hasta la próxima? ¿o intento aplicar sus principios y enseñanzas a todas las actividades y situaciones de la vida diaria? ¿Entreno TAI CHI o vivo TAICHI? Obviamente la práctica del arte marcial se facilita enormemente si tienes un buen maestro que te facilite el paso del “-jutsu” al –“do” (Lo siento pero no sé como se dice en chino).

Un comentario final sobre el nombre. En el artículo anterior comentaba que el concepto TAI CHI es un concepto de la filosofía taoísta, mucho más antiguo y amplio que el propio arte marcial y que expresa la alternancia e interacción entre el Ying y el Yang, los principios opuestos femenino y masculino, suave y duro, interno y externo, vacío y lleno,… en el Universo, la Vida y la Persona. Los antiguos taoístas lo llamaron TAICHI (supremo absoluto) en contraposición al WU CHI (la nada absoluta), de la que había surgido y a la que finalmente retornaría.

En general nosotros no estudiamos ni practicamos la filosofía taoísta entera. Solamente TAI CHI CHUAN, aunque abreviemos esta última sílaba por comodidad. CHUAN significa literalmente “puño”, o en sentido más amplio “boxeo”, que no se corresponde con el boxeo como lo conocemos en occidente sino más bien como “estilo de lucha” o “arte marcial”. He visto varias veces, incluso en libros expertos traducir literalmente TAI CHI CHUAN palabra por palabra por “Puño supremo absoluto” o “Boxeo supremo absoluto” Esta traducción me parece no solo errónea, sino incluso tendenciosa. Parece indicar que esta forma de combate es la “suprema” y “absoluta”, en detrimento de las demás.

No me parece que esto sea lo correcto. En mi opinión lo que significa TAI CHI CHUAN es “boxeo del yin y del yang”. El arte marcial desarrollado de acuerdo con el principio universal de la alternancia, el equilibrio y la armonía de los principios opuestos.

Que el Chi os acompañe
José Luis