La energía va donde va la mente [Aprende a «sentir» VIII]

14/04/2016 Ashot Amiryan Wushu, Taichi Tuitéalo ;) Ashot, dando clase de WUSHU en el parque del Retiro, Madrid. Ashot, dando clase de WUSHU en el parque del Retiro, Madrid. Imaginaos un vaso con agujeros muy pequeñitos, dentro se va acumulando la energía que conseguís con el entrenamiento y va aumentando; pero si dejáis de entrenar esta energía se vuelve más líquida y se pierde poco a poco por los agujeritos. Aunque hay una base que permanece y, cuando volvéis a entrenar, empezáis desde esa base o nivel que conseguisteis.

Un principiante, cuando mira ese árbol y quiere pintar las hojas, unas las pinta inclinadas hacia un lado, otras hacia allá y así. Un pintor pinta el viento, no mira cómo están las hojas, y no se equivoca.

Un yogui o un monje o quien sea que medite, cuando se concentra en la respiración, no lo hace pensando en hacerla más lenta o más profunda; simplemente pone su atención en la respiración y de forma natural sale más profunda y más lenta. Explicado de otra forma: si comes mientras ves la tele, por ejemplo, comes deprisa; pero si solo comes y pones tu atención en la comida, en lo que estás comiendo y cómo comes, de forma natural vas a comer más despacio y a masticar más.

Meditar y mantener la meditación es difícil para nosotros. Cualquier pensamiento y la energía se va detrás, la energía va donde va la mente. Para meditar necesitamos concentrar mucha energía; si nos distraemos un momento, la energía se va y otra vez tenemos que volver a acumular energía. Solo los grandes maestros pueden volver a entrar en meditación rápidamente. Si crees que estás meditando y piensas en otra cosa y enseguida vuelves a meditar, eso que la gente llama meditación no es meditación.

Cuando meditáis en TAI CHI, no os centréis solo en las manos, mirad un poco más allá. Al tirar, no tiráis solo desde las manos, sino algo que traéis hacia vosotros; o al empujar, lleváis más allá. Imaginad esto, os ayudará a meditar mejor.

En TAI CHI estamos siempre en contacto en toda la ruta. Si voy a dar un golpe en un sitio, concentro en ese sitio y doy; ya no pienso en la ruta, solo concentro donde voy a dar. Pero cuando practicamos TAI CHI, estamos en contacto todo el tiempo, en toda la ruta; no se trata de llegar ahí, hay que estar en contacto en todo el camino.

Cuando golpeáis un árbol un poco fino, tiene que sonar como si fuera un diapasón, tiene que ser como si el árbol quisiera salirse de sus raíces; si no, estáis golpeando seco.

Creer no es decir «yo creo que puedo romper esta pared y la voy a romper», ¡no!, bueno, puede que la rompas, pero no es así; si estás seguro de que puedes romperla, ya no vas a comprobarlo.

Hay gente que dice —yo creo, así que le pido a Dios que haga esto o lo otro. Y si no lo hace, entonces piensa que es mentira. ¿Eso es creer? El que de verdad cree, está en su trabajo y le dice a Dios «Dios, ayúdame» y sigue con lo suyo, no necesita probar nada, ni pedir nada, porque Dios ya sabe lo que necesita. Sabe que le va a ayudar y ya está.

Mientras hacéis la forma, tenéis que creer en lo que estáis haciendo.


Ashot Amiryan

Enseñanzas escuchadas en las clases de Ashot Amiryan desde 2003 hasta la actualidad. Recopilación y redacción: Mónica García.